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Pronunciamiento: La nueva transición democrática: la agenda pública-política pendiente



novedad fecha 05-04-2018 |

Hoy necesitamos decisiones y liderazgo, pero con participación ciudadana. El gobierno tiene la palabra, pero la ciudadanía tiene mucho que decir (también).



El país está afrontando una grave crisis, y seguramente las responsabilidades en esta situación son de todos, pero más de aquellos que fueron elegidos para gobernar y que haciendo uso de estas facultades y prerrogativas han abusado del poder y han convertido a nuestras instituciones en fuente de corrupción y autoritarismo.

A pocos años de conmemorar el Bicentenario de nuestra independencia, es justo preguntarnos qué país hemos construido en estos 200 años y qué les estamos dejando a las futuras generaciones de peruanos y peruanas que en los últimos años solo han visto desfilar casos de corrupción por todos lados.

Varios ex -presidentes y candidatos a la Presidencia de la República son investigados, juzgados y condenados a prisión por actos de corrupción en agravio del pueblo peruano. La mayoría de gobernadores y alcaldes están en proceso de investigación o sancionados por estos delitos. Eso es algo que no nos merecemos los millones de peruanos y peruanas.

Si bien, recién empezamos un nuevo gobierno, eso no significa que empecemos de cero. En la agenda pública-política pendiente hay por lo menos tres temas que consideramos se debe priorizar, ya que son fuente de preocupación cotidiana para miles de peruanos y peruanas, y no siempre están visibilizados adecuadamente por los medios de comunicación:

- La situación de los y las damnificadas del fenómeno de El Niño Costero: que como el Presidente ha reconocido avanza a paso lento, sin participación ni control ciudadano, proyectando una imagen de burocratismo y corrupción del gobierno.

- La problemática del feminicidio y la violencia de género en todas sus expresiones contra las mujeres, adolescentes y niñas: fenómeno que ha ido creciendo y visibilizándose a la vez como parte de un problema mayor de violencia en el país (social, familiar, delincuencial). Hoy en día, el hogar, el espacio que debería brindar seguridad a la familia, se ha vuelto contradictoriamente un lugar inseguro para las mujeres, adolescentes y niñas en nuestro país. Igualmente nos preocupa la violencia en las escuelas y en los espacios públicos y políticos.

- La corrupción política: que involucra tanto a autoridades y funcionarios de los distintos niveles de gobierno (nacional, regional y local), como a sectores privado-empresariales. Esto ha erosionado la confianza ciudadana en las autoridades, instituciones y en las leyes del país.

Sería un error pensar que estos temas se resuelven solo con leyes o sanciones más drásticas, hay problemas educativos, culturales y comunicativos que están a la base.

El abandono y la desidia de los burócratas del sector público frente a los desastres naturales no es un problema solo de este gobierno, ya se ha dado en otros desastres anteriores (Fenómenos de El Niño y de La Niña, terremoto de Pisco y Arequipa, entre otros.) y se reproduce por la ausencia de una cultura y educación de prevención de riesgos de desastres.

Pensar que los casos de feminicidio son hechos aislados, llevados a cabo por individuos desequilibrados, es ignorar la grave situación de la salud mental de la población a nivel nacional, la permanencia de una cultura machista que genera relaciones de desigualdad y entre mujeres y hombres, y naturaliza la violencia como forma de ejercicio del poder sobre las mujeres, adolescentes y niñas; y la forma como se viene administrando justicia en los casos de violencia hacia la mujer.

Pensar que la corrupción es solo un fenómeno a nivel de las élites políticas, de autoridades y funcionarios es ver solo una parte del problema. La mayoría de los peruanos y peruanas son permisivos y aceptan los actos de corrupción en su vida cotidiana.

En ese sentido, consideramos que es responsabilidad de este nuevo gobierno no solo tomar decisiones o dar leyes entre cuatro paredes, sino también dialogar, debatir y deliberar públicamente sobre estos temas, de cara a la ciudadanía y con los distintos actores públicos y privados involucrados.

Los procesos de reformas políticas para resolver estos problemas no van a tener ninguna sostenibilidad si es que no se hace con la participación de las y los ciudadanos, y elaborando consensos entre todos. Las políticas públicas no deben solo difundirse sino ser legitimadas en diálogo con la ciudadanía.

Esa es una lección que lamentablemente, después de varias décadas, las autoridades no terminan de aprender. Solo se acuerdan del ciudadano(a) al momento de votar y luego ya no se les consulta ni convoca. Necesitamos una comunicación ciudadana, no marketing político meramente.

Las profundas reformas políticas se deben hacer de la mano de un proceso educativo, comunicativo y cultural que modifique estas prácticas sociales.

El gobierno debe tener la capacidad y la voluntad política de convocar a la ciudadanía y a los distintos sectores de la sociedad para tratar abiertamente estos problemas. Hoy necesitamos decisiones y liderazgo, pero con participación ciudadana. El gobierno tiene la palabra, pero la ciudadanía tiene mucho que decir (también).

 

Asociación de Comunicadores Sociales CALANDRIA

Lima, 05 de abril del 2018







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