Lima, 9 de junio de 2015.

PALABRAS DEL DEFENSOR DEL PUEBLO EN EL CONVERSATORIO "REFLEXIONES SOBRE APORTES DE LA SOCIEDAD CIVIL AL DESARROLLO"

 

Señora
IRENE HOREJS
Embajadora de la Delegación de la Unión Europea

Señor
FEDERICO ARNILLAS
Presidente de la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza

Señora
MARISOL CASTAÑEDA
Directora de Calandria

Señora
MILAGROS LEYVA

 

Señoras y señores:

Sean mis primeras palabras para felicitar el esfuerzo de la Delegación de la Unión Europea y la Asociación Nacional de Comunicadores Sociales "Calandria" por la realización del I Concurso Nacional de Periodistas denominado "Historias de cambio en un país diverso".

El periodismo tiene una fuerza notable y un lenguaje directo para comunicar y transmitir lo que ocurre en nuestra sociedad. Transmitir historias de solidaridad de tragedia o corrupción que hay muchas en nuestra sociedad. Pero también para transmitir historias de participación, historias de cambio y de justicia.

Precisamente, este concurso busca relievar los aportes de la sociedad civil en la implementación de políticas públicas que permitan afirmar la vigencia de los derechos humanos, de experiencias que fortalezcan el Estado de Derecho y la democracia en nuestra sociedad.

Periodismo. Cambio. Diversidad y participación son palabras claves en nuestra sociedad actual. No solo porque se nutre y refuerza el sentido cívico de la corresponsabilidad para el desarrollo y el destino de nuestra vida en común, sino porque además demuestra el sentido de solidaridad que sustenta la grandeza moral de una sociedad de personas iguales en derechos.

¿Cómo puede aportar en este cometido un concurso como el que se ha planteado? Pues de varias formas. En principio, el papel de la prensa y los medios de comunicación es absolutamente indispensable para la construcción de valores comunes en la sociedad, para la identificación de deficiencias que los Estados deben asumir y para la formación de la opinión pública respecto de asuntos de relevancia colectiva.

Es verdad que la protección de los derechos fundamentales compete en primer lugar al Estado, pero en esta oportunidad queremos destacar el importante papel de la sociedad civil como lo demuestran las historias de vida de mujeres y varones que con sus ejemplos afianzan el respeto de los derechos humanos, el incremento de la participación democrática en la vida social, la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, la promoción de un desarrollo sostenible.

Hay varias historias de cambio que podemos resaltar. Por ejemplo el caso de Ruth Buendía, dirigenta ashánincas que preside la Central Ashaninka del Río Ene (Care), que ha logrado instalar en su comunidad la filosofía del Buen Vivir. Toda una experiencia de vida, de armonía y respeto por la naturaleza. O el trabajo de Milagros Huamán Lu y la organización “Soy Autista y que” que ha logrado generar conciencia a favor del respeto de los derechos de las personas con autismo.

El trabajo de diversas instituciones a favor de los derechos de los peruanos y peruanas afrodescendientes, de los adultos mayores o de quienes trabajan a favor de reducir el trabajo infantil.

Hay dos historias que me gustaría resaltar. Son historias que a partir de verdaderas tragedias también representan historias de tenacidad, de cambio y búsqueda de justicia. El trabajo silencioso, difícil y constante de Angélica Mendoza de Ascarza, «mama Angélica», y junto con ella de todas las madres que conforman la Asociación de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (Anfasep) de Ayacucho, quienes sobreponiéndose al dolor e infortunio por la desaparición de sus familiares en los años 80, decidieron ponerse de pie, librar una tenaz lucha para conocer el paradero de sus seres queridos, encontrar la verdad, acceder a la justicia y devolverle la paz a sus familias y a sus pueblos.

Los esfuerzos de las madres de Anfasep han sido determinantes para que el país pueda conocer la magnitud de los hechos de violencia, entender muchas de las causas que generaron la tragedia de miles de vidas perdidas, la decisión del Estado de reformar diversas políticas para iniciar un proceso de verdad, justicia, reparaciones y memoria que si bien aún tiene dificultades, grafica la relevancia que generó la lucha cívica de estas mujeres ayacuchanas. Nunca más desapariciones en el Perú.

El pasado 5 de junio nos hace recordar los trágicos sucesos ocurridos hace seis años en la ciudad de Bagua, donde fueron asesinados 33 personas, entre policías y civiles, así como la desaparición del Mayor PNP Felipe Bazán Soles.

Este doloroso episodio, provocó la demanda de las organizaciones indígenas para la implementación del derecho a la consulta, reconocido en nuestro ordenamiento desde 1995, con la ratificación del Convenio Nº 169 de la Organización Internacional para el Trabajo.

Las diversas acciones de incidencia desarrolladas motivaron que el Ejecutivo conforme el Grupo Nacional de Coordinación para el desarrollo de los pueblos amazónicos y se elabore un plan integral de desarrollo sostenible en los ámbitos de educación, salud, titulación, formalización y demás medidas necesarias.

Dicha comisión fue integrada por funcionarios del Estado, los gobiernos regionales y representantes de comunidades indígenas amazónicas, concluyendo en diciembre de 2009 con un proyecto de ley sobre el derecho a la consulta, que incorporaba los aportes de las organizaciones indígenas, y que finalmente dieron lugar a que en setiembre del 2011 se aprobara la Ley N° 29785, Ley de Consulta Previa en nuestro país.

Igualmente, podemos mencionar la importante labor desarrollada por distintas organizaciones que vienen promoviendo desde hace bastante tiempo la adecuación y formulación de políticas públicas para los derechos de las personas con discapacidad. Su trabajo permitió que de manera coordinada con legisladores y autoridades gubernamentales, se logre aprobar la Ley General de la Persona con Discapacidad, Ley N° 29973,

Estas iniciativas muestran el compromiso, liderazgo y energía de la sociedad civil organizada. Son ejemplos que no deben pasar desapercibidos y que deben alentar a las generaciones actuales y venideras a ampliar las voces para abogar a favor de los grupos excluidos e invisibles socialmente.

Creemos firmemente que el mayor reconocimiento para estos esfuerzos no es solo su registro en la historia del país, sino en la continuidad de los mismos y la consecución de los objetivos que los sustentan.

Siendo parte del conjunto social, los periodistas y comunicadores sociales aportan mucho en este cometido, pues a partir de su trabajo es posible facilitar el acceso a la información respecto de diversos aspectos que, sin su concurso, no serían posibles de realizar en nuestra sociedad.

Este concurso pretende convocar la inquietud y el profesionalismo de hombres y mujeres de prensa para exponer las situaciones de vulneración de los derechos más elementales de los seres humanos, pero también mostrar ejemplos de compromiso y solidaridad de personas que su anhelo es contribuir al desarrollo y la convivencia pacífica de nuestro país.

Ambos aspectos, el ejemplo de la sociedad civil y la labor de las personas que hacen posible las noticias y la información, son dignas de resaltar.

Auguro por eso que los trabajos que se presenten en el marco de esta convocatoria, nos aproximarán a las historias e iniciativas a favor de los derechos humanos, la inclusión o el desarrollo sostenible, intentarán hacernos parte de estas apuestas cívicas y servirán de valiosa ayuda para que las voces que ahora trabajan silenciosamente en muchos lugares del Perú, puedan tener paulatinamente un eco responsable y comprometido.

Muchas gracias.