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Semana de la prevención de la violencia contra las mujeres llega nuevamente en un año de pandemia y trae consigo desafíos por superar

23-11-2021 | La violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar trae consecuencias negativas e irreversibles en la vida de quienes la padecen, la dependencia económica se incrementar, las aspiraciones educativas y laborales se retrasan o se suspenden, la salud mental se ve alterada con el incremento de casos de ansiedad, depresión, entre otros. Un año más de pandemia, originado por el Coronavirus, sigue evidenciando, pues,  las desigualdades y violencias, patrimonial, física, psicológica y sexual, como amenazas constantes en las mujeres, jóvenes, adolescentes y niñas del país.

Las cifras son durísimas: hasta octubre del 2021, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables han atendido 63 922 casos de violencia psicológica, de los cuales 53 331 casos se refieren a mujeres; en violencia sexual se han registrado 18 475 casos, de los cuales 17 479 se refieren a mujeres; en violencia patrimonial se han identificado 534 casos, de los cuales 359 casos se refieren a mujeres; en violencia física se han denunciado 53 851 casos, de los cuales  46 245 se refieren a mujeres. Cabe indicar que cuando se habla de mujeres, se refiere a mujeres en sus distintas etapas de vida. Asimismo, se registraron 171 973 consultas a la Línea 100, 114 casos de feminicidio y 258 tentativas de feminicidios.

Es innegable entonces que la pandemia del Coronavirus, que llegó al Perú en marzo del 2020, viene afectando indudablemente a todas las mujeres, jóvenes, adolescentes y niñas del país. La semana de la prevención de la violencia llega nuevamente en este contexto complicado de salud y representa una valiosa oportunidad para poner en agenda el tema de la vulneración de los derechos de las mujeres, especialmente de sus derechos sexuales y reproductivos, desde el análisis de los discursos y prácticas que no los abordan correctamente, que enfatizan mitos y prejuicios para su justificación y ejercicio de poder del varón hacia la mujer en los distintos roles que asumen dentro y fuera del espacio doméstico. Se propone, así,  destacar la violencia de género como un problema país, cuya atención y prevención en pandemia se ha visto reducida a algunas teleconsultas por parte del Estado.

“Los esfuerzos de la prevención y discusión de nuevas miradas de enfoque en materia de violencia contra las mujeres no solo deben involucrar a las mujeres, autoridades, líderes sociales, sino también a la ciudadanía, colectivos, a los medios de comunicación y a las instituciones de la sociedad civil. Todas y todos somos llamadas/os a trabajar para aportar a la igualdad de género, porque solo así podremos convivir en democracia, con justicia y con oportunidades para el ejercicio pleno de nuestros derechos”, destacó Lourdes Sandoval Chaupe, directora ejecutiva de ACS Calandria.

LA PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA NOS INVOLUCRADA A TODAS Y TODOS

GOBIERNO NACIONAL

  • Visibilizar la violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar, sus factores determinantes y su impacto, además de los grupos más afectados, con datos desglosados e informes cualitativos que permitan comprender mejor la problemática. Se necesita data y también análisis.

GOBIERNOS LOCALES

  • Priorizar la atención integral de salud de las mujeres, con enfoque de género, destinando presupuesto a través de proyectos de inversión social para actividades específicas a favor de la salud, educación, protección y desarrollo de las mujeres, jóvenes, adolescentes y niñas.

SOCIEDAD CIVIL

  • Promover el fortalecimiento de las organizaciones de mujeres, jóvenes y adolescentes para que puedan ser activistas en la defensa de sus derechos ante las autoridades locales, regionales y nacionales.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

  • La reacción y acción de los medios de comunicación con respecto a esta problemática también resulta necesaria, específicamente en el marco de la Ley Nº 30364, Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar.
  • Mejor enfoque desde la prevención, manejo de fuentes y denominar a los delitos por su nombre, por ejemplo: violación sexual.

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